domingo, 19 de junio de 2011

Otros yates, otros mundos

Los yates son como una caja de bombones, uno nunca sabe lo que le va a tocar. Y por desgracia no todos los bombones de la caja son de chocolate, algunos son de algo del mismo color, pero que suele oler peor.

Yo he tenido bastante suerte por el momento y, aunque he probado alguno de naranja amarga, creo que no me puedo quejar. Aquí no hay convenios colectivos que regulen las condiciones de trabajo y cada barco es de la bandera que su armador cree más conveniente para su bolsillo. Además la empresa que te paga puede estar registrada en un tercer país así que si te quieren jo… robar ¿A quién te vas a quejar?

Esto viene a cuento porque hoy nos enteramos de que la hermana de una de nuestras tripulantes, después de haber trabajado durante diez días en un yate y ser despedida, la llevaron al aeropuerto junto con otra chica y las dejaron allí sin haberle pagado y sin billete de avión. Búscate la vida. Seguramente al final consigan que les paguen y todo se solucione pero ¿Cómo se puede ser tan ruin como para hacerle eso a alguien?

Otra hermana de otro tripulante también trabaja en un barco y, aunque en general está contenta con el trabajo, tiene que dormir en la lavandería ya que no hay camarotes para todos. Y en realidad tiene suerte, ya que uno de los marineros tiene su cama en el pique de proa. A estos por lo menos les pagan. Y sigue siendo un yate al fin y al cabo.

Cuando estuve en Bermeo como alumno de puente recién salido de la escuela náutica, aquello me pareció peor que la cárcel. Sin embargo la mayoría de los que estaban allí estaban encantados, porque decían que era mejor que ir a la pesca. Los que habían estado en otros sitios usaban esa lógica para decir que la pesca era mejor que las galeras, porque allí por lo menos no había que remar y no te daban latigazos.

Las condiciones cambian muchísimo de unos barcos a otros, esto no es siempre fácil de controlar y hay mucho armador sin escrúpulos.
 
No hay que irse hasta Somalia para encontrar piratas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario