domingo, 12 de junio de 2011

Spetses

Después de tres semanas, por fin salimos a navegar a un sitio fuera del Mar Sarónikos. Tampoco es que hayamos ido muy lejos, pero algo es algo.

Esta vez fuimos a una isla a unas cincuenta millas de Atenas dirección suroeste que se llama Spetses. Nada del otro mundo. En mi ranking de islas mediterráneas estaría en algún puesto entre la tranquilad de Poros y el caos y la fealdad de Ibiza. Pero con los precios más cercanos a La Cloaca del Mediterráneo, por desgracia. Dicen de este pueblo que es el Saint Tropez griego, lo que para mí no es un piropo del todo.

Como curiosidad decir que a pesar de estar a tan sólo una milla o menos de la península del Peloponeso, en vez de haber hecho una tubería o un puente, les traen el agua potable en barco diariamente. Están locos estos griegos.

Como tenemos invitados a bordo, mi conocimiento del pueblo se reduce a dos rápidos paseos, en los que pude ver el bonito hotel restaurado de al lado del puerto, único edificio destacable.

Estos paseos pude darlos vestido con nuestro nuevo  “uniforme para salir a la calle cuando tenemos invitados a bordo”  o “unipasalacacuteinabo” para abreviar, que consiste en zapatos negros, pantalón negro y camisa de manga corta negra también. Lástima que no incluya un alzacuello y una biblia de bolsillo, ya que así en vez de pasear podríamos ir a evangelizar por parejas a estos salvajes y ortodoxos griegos.

Como ayer los invitados se fueron a cenar fuera, a excepción de La Mamma que hace guardias de doce horas sentada en el sofá de popa sin hacer nada, pude escuchar el partido de vuelta del play-off, aunque mejor sería no haberlo hecho.

Hoy la cena será a bordo y con veintecinco invitados, por lo que nos espera una noche movida. Mañana vuelta para mi querida Atenas, donde pasaremos dos semanas más antes de partir hacia el sur de Francia.

Ya me empieza a apetecer un cambio de aires.

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